No, no escribiré de un contexto monetario, me refiero a algo más valioso e importante. De todo para muchos, de nada para otros.
El error más común que
cometemos es esperar demasiado de los demás, esperar a que te den en la medida
que tú das: amor, cariño, tiempo, empeño y al final terminas decepcionándote porque
no importa cuánto te esfuerces las personas no van a pagar del mismo modo. Y no
quiere decir que das con el interés de recibir algo a cambio, es decir, no
riegas el rosal para que puedas lucrar con las rosas, riegas el rosal simplemente
porque esperas que a cambio adorne tu jardín con su belleza. La diferencia se
encuentra en que uno brinda beneficios y el otro sentimientos.
¡Imagina!, sería una locura.
Lo importante es que todo lo que diste te será devuelto en igual o mayor proporción,
no por la misma persona, será por la persona indicada, en el momento indicado.
Toda inversión que haces con el corazón te será recompensada siempre, así que
no te preocupes, no hay nada que cobrar, la vida misma se encarga de cobrar y
de pagar a cada quien en la proporción que merece.
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