Me lo habían advertido antes, y no precisamente una persona,
es de ese tipo de advertencias que se te presentan en libros, experiencias
ajenas, frases o incluso en los versos de una canción, lo sabía, no era buena
idea enamorarse de alguien con el corazón roto porque algunas piezas aun le
pertenecen a alguien más, no lo tendrás completo y al final terminaras “cortándote”
con los pedazos que quedaron.
Él estaba roto, intente arreglarlo, juraba que curaría cada
herida y seriamos felices, como si las personas fueran objetos en reparación que
con solo un poco de silicón todo esta solucionado, no es así, las heridas son más
que eso, necesitan tiempo, dedicación, perdón y amor propio, no un loco amor ajeno
que se crea doctor. Existen Heridas en la vida de las personas en las que
puedes ayudar a sanar, pero aquellas heridas de amor… no lo creo, el amor es un
asunto serio, “…Una fuerza salvaje. Cuando intentamos controlarlo, nos
destruye. Cuando intentamos aprisionarlo, nos esclaviza. Cuando intentamos
entenderlo, nos deja perdidos y confusos” El Zahir, Paulo Coelho
Intente arreglar lo que yo no había roto y por ello me
lastime, falle y comprobé la teoría, no era necesario, ahora resulta que la
rota también soy yo, como si el mal de amores se diera por contagio.

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