Lo que hoy en día muchas personas
llaman “amor” consiste en elegir, Sí ELEGIR a un candidato y casarse con él. Lo
eligen te lo juro. Como si se pudiese elegir en el amor.
Y digo candidato quedando claro
que hablo ya sea de un hombre o una mujer, porque ni siquiera se le puede
llamar “compañero” a algo así; a algo que piensan que reúne los requisitos y características
esenciales para poder estar en una relación.
Un candidato como aquel que
asiste a una entrevista laboral, habla de sus capacidades, habilidades,
estudios, experiencia laboral y dices… pues esto es lo que hay, ¡Lo contrato!…
Muchos dirán que lo elegiste porque
lo amas, yo creo que es al revés, como si se pudiese elegir la lluvia que te va
a calar hasta los huesos al salir de un concierto o como si pudieras elegir la
enfermedad que te va a tirar en cama.
Esa persona no es tu mejor amor,
es tu mejor Opción, No, tampoco es tu compañero es tu postulante; que feo y que lastima da saber que las
personas piensan que tal cual en la tecnología el amor también va Modernizándose
como cuando sacan una nueva versión de un iPhone.
El amor no se elige, te elige…un
día te das cuenta que es difícil estar lejos de él, que cuando están a punto de
separarse piensas en que se ira y lo besas con tanta pasión como si ese beso fuera
a detener el tiempo o darte más minutos con él. El amor ya te escogió y tú
tienes que dejarte llevar, Luego se acaba y cuando pierdes el miedo vuelve a
empezar.
Para Esta entrada se tomaron pequeños fragmentos del capítulo
93 de “Rayuela”, Julio Cortázar.
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