Los seres humanos tenemos una capacidad increíble de creer en
la posibilidad de que algo sucederá. Existe algo a lo que llamamos ‘Esperanza’,
ese estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es
posible. Ya sea a partir de un sustento lógico o en lo más común, en base a la
Fe.
Esta perfecto que nuestra vida este llena de esperanza, ya
que este sentimiento muchas veces es el que nos impulsa a seguir adelante
cuando más creemos que estamos vencidos, no nos rendimos y muchas veces lo que
tanto deseamos se cumple. Pero…
Existe un límite fundamental de hasta dónde podemos seguir
esperanzados a que algo suceda y más cuando usamos esa fuerza positiva en una
persona. Te aseguro que alguna vez en tu vida has escuchado decir de alguien
más o tú has dicho esa frase común: “sé que cambiará” y muy dentro de ti esta
la pregunta “¿Y si no cambia?”…
Bien, el amor que sentimos hacia las personas cuando es
sincero, nos hace querer lo mejor para el otro, te duele si algo malo le sucede
y te pone triste cuando fracasa, ese amor nos hace ver a las personas no como
son, si no como lo que pueden llegar a ser y está bien, eso habla de que eres
una persona que tiene metas y que cuando estás en una relación de amistad o
amorosa te preocupas por tu compañero y quieres que crezca tanto como le sea
posible en muchos ámbitos de su vida.
No es malo querer lo mejor para esa persona, no estas mal en
sentir eso, lo malo es que muchas veces esa persona no puede ver aquello que
tus ojos sí, o lo ve pero en su corazón no está el deseo de que suceda de esa
forma, sí, aunque le beneficie.
Así que tu respuesta a esa pregunta tan común es NO, no va a
cambiar, cuando te cases tu novio seguirá siendo el mismo infiel de siempre,
cuando tu mujer se convierta en madre seguirá siendo irresponsable, no tampoco
tu matrimonio cambiara con la llegada de un bebé, cuando llegues a morir tu hijo seguirá tomando
malas decisiones y tu amigo que te
traiciono una vez, lo puede llegar a hacer una vez más.
Lo sé, puede ser muy cruel pero es verdad y es que tal vez
muchas veces nos negamos a aceptar algo que sabemos porque queremos que la
llegada del sufrimiento tarde en llegar un poco más.
No gastes tu amor, tus energías y fuerzas en algo que nunca
va a suceder, inténtalo, pero si no funciono una vez no funcionará de nuevo, el
tiempo es muy corto para vivir esperanzados en algo en lo que ni siquiera hay
rastros de cambios.
Existen dos cosas importantes que te quiero decir con mucho
cariño:
1.
Una
persona jamás va a cambiar porque tú se lo digas o porque crees que eres su inspiración
a un cambio, NADA la hará cambiar hasta que en su ser exista esa fuerza de voluntad,
SU propia fuerza, y que por su propia decisión y deseo decida el cambio.
2.
Sí
te vas a dedicar a amar a alguien, ama sus defectos también y ponte a pensar si
aun así con todos ellos estas dispuesto a seguir adelante. Si la respuesta es
sí, permanece, si es no, aléjate, no dejes que el amor se convierta en sufrimiento.
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