En el mundo del amor existen diversas características a las
cuales les llamaré “síntomas” que en conjunto nos hacen llegar a la conclusión de
que estamos enamorados, ya sabes, las famosas mariposas en el estómago, la
facilidad con la que una persona te puede pasar de un estado de felicidad
extrema a tristeza en cuestión de segundos e incluso hemos escuchado acerca de
esa venda invisible que cubre nuestros ojos y nos hace ver al más feo como si
fuera todo un top model (Y viceversa hombres), entre otras.
Una de las verdades más grandes del mundo es que
absolutamente nadie de esta tierra es perfecto, pero hay un tipo de perfección
a la que le llamo “perfectamente imperfecta”, así es, una rotunda antítesis. A continuación
explicaré.
Siempre habrá una
persona que aunque esa venda desapareciera de nuestros ojos la seguiríamos eligiendo
una y otra vez, porque la amamos con todas sus virtudes y defectos. De ahí el término “perfectamente
imperfecto”.
Puede parecer muy claro que quisieras que esa persona
estuviera en tu vida, pero no es así, para algunos no es tan fácil, ya que
llega esa barrera tremenda llamada “miedo” que no les permite tomar esa decisión.
Y es que pienso que
enamorarte de ese alguien perfectamente imperfecto conlleva a una gran
responsabilidad que muchos no están dispuestos a tener, porque implica
corresponder de la misma manera. Es ahí donde muchos la piensan, porque tal vez trae como
consecuencia un mayor esfuerzo en la relación, esfuerzo que no están dispuesto a dar.
Lo sé, es triste para aquellos que les da miedo enamorarse de
la persona perfecta, esa persona es mucho para ellos, tal vez no se han puesto
a pensar seriamente en la frase “Nada de lo que merece la pena en esta vida es fácil”
¿Tú ya lo pensaste?...
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