COLECCIONISTA DE
RECUERDOS
Debes saber que soy de las personas que piensan que todo en
la vida sucede por algo, te lo debí mencionar en algún momento. Suelo ir por la
vida enamorándome, enamorándome de momentos, de libros, de citas, de mi comida
favorita, de la música, de pequeños instantes y de poesía.
Suelo recordar a las personas que han llegado a mi vida, con
olores, con lugares, con canciones, con todas esas pequeñas cosas que por un
momento te llevan de vuelta a todo aquello que viviste.
Bien, ¿Recuerdas el primer chocolate que me regalaste?, no lo
sabias pero era uno de los que más agradan a mi paladar, lo gane por aquella
apuesta que hicimos sobre qué equipo ganaría el partido de basquetbol al que
asistimos juntos, aún guardo la envoltura.
Y como olvidar el ramo de rosas blancas que me diste el 14 de
febrero cuando llegaste tarde a nuestra cita, estaban un poco maltratadas por
el camino que tuvieron que pasar para llegar a mis manos, aún guardo algunos pétalos
en mi libro favorito.
¡Ah!... y aquella ocasión en la que salimos a bailar, supongo
que estabas un poco nervioso porque tus manos no dejaban de sudar, ese día te
veías muy bien y tu aroma era exquisito, hace algunas semanas iba caminando por
la calle donde comimos juntos la última vez y entre tanta gente de pronto ese
olor se hizo presente de nuevo, me hizo recordar aquella ocasión y una sonrisa
se dibujó en mi rostro…
Me volví una coleccionista de recuerdos, entre ellos algunos
tickets de cine, tu teléfono en una servilleta, una carta escrita en hojas blancas,
nuestra foto en el buró, tu canción favorita en mi playlist, tu aroma en mi suéter,
tus mirada en mi mente y tu “te amo” en mi corazón.
Y mientras algunos coleccionan figuras valiosas, cosas
realmente costosas yo me dedique a coleccionar nuestros momentos y ¿Sabes? me
siento la persona más rica del mundo, por que este tipo de recuerdos no los tiene
cualquier persona, gracias por ello.
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