lunes, 9 de noviembre de 2015

CARTAS SIN ENTREGAR

A mi amiga que echo de menos.

Muchas veces pasan por mi mente tantos recuerdos juntas, compartimos momentos de felicidad, tristeza, diversión, momentos de total complicidad, donde más que ser amigas éramos hermanas, no de sangre pero si del corazón; los recuerdos vienen a mí provocando un vacío en mi interior y como siempre preguntándome de nuevo ¿Qué nos sucedió?

Sé que hace algún tiempo nuestras largas pláticas por teléfono se fueron terminando, parecía que cada una en su camino por la vida se encontraba con nuevos amigos y olvidábamos lo que significaba nuestra amistad, nos dejamos de buscar, dejamos de pedirnos consejos, tal vez nos pensábamos pero nos manteníamos distantes.

Querida amiga nunca te he olvidado y cada que pienso en nuestras aventuras juntas se me dibuja en el rostro una gran sonrisa y créeme que anhelo mucho el día en volver a vernos, hablar de nuestro pasado sonriendo y de nuestro presente con todas las intenciones de ser lo que la otra necesite, tal vez un hombro, un pañuelo de lágrimas, una amiga de verdad.

No importa cuánto tiempo pase, que tan lejos nos encontremos o si nuestras vidas han cambiado, siempre serás mi mejor amiga, siempre querré que seas tú la primera en saber de ese hombre que ha robado mi corazón, la principal dama de honor en mi boda, la tía postiza de mis futuros bebés, mi hermana.


Te extraño, hemos crecido y la vida de adultos nos ha invadido con falta de tiempo por nuestros estudios, nuestro trabajo y los más de mil deberes, quisiera que recuperáramos un poco de nuestra amistad, recuerda que aunque el tiempo pase nuestra amistad permanecerá siempre. 

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